El mes pasado, en Agosto del 2016, me llamó la Javi al celular, desesperada, porque Lilo se estaba portando mal (lo que no es novedad), pero que esta vez se había soltado de la silla de guaguas.
Lo curioso es que la silla que utiliza, la compramos especialmente para que los niños no se soltaran, los 3 más grandes nunca se soltaron de esa silla, pero este no solo soltó sus brazos, sino que se salió por completo de la silla, llegó al asiento del piloto y comenzó a tocar la bocina a fuera del colegio de Leoncito.
Se las trae este niñito.....
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